CUARENTA Y DOS
Quisiera apagar la sed de mi alma
con el susurro de tus palabras
las que un día dejaste de darme.
Aún no sé el motivo y si lo hubo
la llama del amor empezó a apagarse
sin que hiciésemos nada por avivarla.
Seguimos juntos pero apartados
tú con tus pensares yo con los míos
mientras el tiempo pase o se nos vaya.
Eloy Peña.