Sentado
al lado
de
un gran acantilado
con
el mar de bajo
frenado
por rocas
que
paran su fuerza
rompiendo
sus olas.
A la
derecha el faro
con
su luz girando.
Gaviotas
que chillan y vuelan
no
las entiendo
Igual
ni me piensan
cuando
al pasar me observan.
Van
por sus caminos
que
por ellos vuelan;
como
vuelan los años
despacio
o deprisa;
pero
siempre sin pausa
como
la misma vida.
Un
barco en la lejanía
trasporta
mercancías
también
lleva vidas.
Se
aleja, se difumina,
aún
le observo
quizás
me mira.
La
Luna arriba
en
su universo;
la
noche está viva
como
el pasar de los días.
Todo
está en calma
mientras
el faro gira y gira.
